jueves, 8 de julio de 2010

YO BESO, TÚ BESAS, ÉL (me) BESA


Quizás para algunas personas un beso pueda significar una expresión asquerosa y cínica de un supuesto amor verdadero, tal vez tengan razón, pero en algunos casos -muy pocos, por cierto- un beso va más alla de eso.
Por unos segundos cierren los ojos y piensen en un beso que los haya marcado, recuerden cómo en un beso las lenguas se entrelazan y las manos confunidas no saben si abrazar o no abrazar, si tomar la mano o no tocar, si respetar la distancia corporal o acercarse...piensen en la dulzura de la palabra "BESO", más que un simple sustantivo, y es aún más poderosa cuando se convierte en verbo y se conjuga en primera persona "YO(te)BESO".

Todo empieza gracias a poderosas miradas cómplices que piden a gritos una unión de labios y un imán invisible empieza a provocar lo que la ley de atracción produce, justamente atracción de dos cuerpos próximos, de un par de personas con labios sedientos. Cada vez la distancia es más mínima y entretanto, el corazón se ahoga de latidos apresurados, como si bombeara más sangre para apurar el asunto.
Y el momento llega, los labios se juntan, las salivas se encuentran, las lenguas se mezclan y el corazón descansa, la mente entra en un estado de shock pensando en el qué pasará después, hasta que toma la postura de "mejor disfrutar el presente".

Si el beso es mágico y esconde en sus entrañas un amor sincero, la situación podría tornarse eterna, como un paseo sobre espuma o un vuelo directo al cielo, un intercambio de sabores que uno quisiera que no terminara jamás, pero como todo lo bello, dura sólo un momento...y los labios solicitan un descanso en un profundo debate con la mente que pide más y más...y cuando te separas y rompes la ley de la atracción y separas los imanes, sólo queda un abrazo para cerrar o muchos otros besos para empezar a pasar al siguiente punto.

Y estamos programadas desde pequeñas a pensar que el beso es lo mejor, pues la Bella Durmiente es depertada gracias al beso del príncipe, un beso es el antídoto que logra que Blanca Nieves sobreviva después de morder la manzana, cuando la princesa besa al sapo éste se convierte en un hermoso ejemplar de hombre perfecto...y todo gira en torno a los besos...YO BESO, TÚ BESAS, ÉL/ELLA BESA, NOSOTROS BESAMOS, USTEDES BESAN, ELLOS BESAN...TODOS BESAMOS!, entonces ¿cómo evitarlo?

1 comentario:

Asesino De Leyendas dijo...

Podría dar razones para besar, pero quizás muchas más para no hacerlo, como siempre, soy el antisocial declarado y confeso, lo dice mi novia, quizás no me gusten las películas que terminen bien, que hayan princesas felices al final y menos que "vivieron felices por siempre", cuesti´ñon de gustos, un saludo enorme